jueves, 10 de marzo de 2011

Julia Calvo en Revista Pronto

"Una canción de Cris Morena me ayudó a superar tanto dolor"

Julia Calvo perdió a sus padres y a su hermana en el lapso de 2 años.

La actriz está en Mar del Plata protagonizando "El diluvio que viene". Dice que se siente plena, a pesar de los golpes que le dio la vida en los últimos tiempos. Su padre murió en 2005 y poco después, por la angustia que le causó la pérdida, falleció su hermana. Y su madre se fue en el 2008. Pero Julia cuenta que el tema "Que nos volvamos a ver", de Casi Ángeles, fue su sostén en los momentos duros.

Cada noche, cuando sube a las tablas del teatro Tronador, en Mar del Plata, Julia Calvo (50) deslumbra cantando y bailando en la piel de Consuelo, su disparatado personaje en la comedia musical "El diluvio que viene", obra que la actriz encabeza junto a Juan Durán y Natalie Pérez. Por las tardes, la actriz disfruta del sol, camina por la costanera, y recibe a familiares y amigos que viajan de Buenos Aires para visitarla. "Tengo un balconcito en un cuarto piso con vista al mar, y ahí soy feliz. Me siento una marplatense más. Cuando me llaman mis hermanos para ver si necesito algo o si extraño, les digo que estoy bárbara. Vivo sola, pero mi casa es la casa del pueblo: mis compañeritos del teatro, la mayoría jóvenes, vienen y se quedan en mi departamento. Últimamente me estoy convirtiendo en la tía de los elencos. Los chicos me refrescan, me dan mucho aire, ¡y nos cagamos de risa!", se sincera la artista.


Se la nota exultante, pues fue distinguida con el premio Estrella de Mar a la mejor actriz femenina de reparto. "¿Qué querés que te diga? ¡Estoy chocha! Cuando me invitaron a hacer este proyecto, no pregunté más que cuándo empezábamos a ensayar. A esta pieza entrañable la vi 19 veces, entre el '80 y el '81, y estaba embelesada con la Consuelo que hacía Graciela Pal. Hoy, por suerte, me toca a mí ese papel", expresa Julia.

- ¿Es tu primera temporada en Mardel?
- No, la segunda. Había hecho un mes y medio con El Zorro, junto a Fernando Lúpiz, y me tuve que volver porque me estaban esperando en Buenos Aires, en el teatro San Martín.

- Sos una tía moderna: usás Twitter
- De vez en cuando. Agradezco los mensajes de amor que me dejan, pero no lo sé usar tanto. Tengo más de 30 mil seguidores, y me impresiona. Me escriben de Israel, Grecia, Europa, América Latina, de las provincias. El Twitter me lo hizo Nico Vázquez en una cena. Me afanó el celular y me lo creó desde ahí, porque a mí no me gusta mucho. Lo bueno es que son mensajes tan buena onda que me tiran para arriba. Pero me pone mal no poder contestarlos todos, ¡son miles! Además, el otro día un técnico del teatro me dijo que éramos amigos por Facebook. ¡Y yo no tengo!

- Seguro es alguien que se hace pasar por vos.
- Claro, eso me dijeron. Encima, tiene todo mi currículum y mis datos personales. Pero algunos están mal. Dice que nací en 1958 y no es así, soy del 61. El 2 de Marzo cumplí 50. No me da miedo que usen mis datos si son con fines buena onda; ahora, si esa persona que se hace pasar por mí hiciera daño, no me copa para nada.

- Cumpliste 50. ¿Te afecta?
- ¡Me encanta! Hice una fiesta grossa. Hace unos años armé una fiesta grande en la que reuní a mis compañeros, familiares, amigos de la vida, para agradecerles el amor que me dan todo el tiempo. Reuní a elencos de distintas novelas, ¡armamos un rejunte hermoso! No te voy a mentir: me pega el paso del tiempo, y empiezo a pensar en el vaso medio lleno y el medio vacío. Estoy en una edad donde se balancea lo que hice y lo que pienso hacer. Poder lograr ese equilibrio es maravilloso.

- ¿Sos espiritual?
- Soy artista, y si no estás conectado con el Universo, no transmitís nada. Cada uno puede creer en lo que quiera, pero lo importante es eso: creer. Por más escéptico que seas, si no tenés un milímetro de vuelo e imaginación, no podés transmitir. Serías un artista ecléctico al que no le importa si la gente lo ve o lo recibe. Soy una mujer creyente, no practicante. Creo en Dios, y más específicamente, en el Dios que tenemos cada uno. No sé si es importante cultivar, con mayúsculas, la espiritualidad: cada cual sabe o presiente qué necesita. En mi caso, me conecto con la gente joven porque me da mucho de esto y me hace recordar el principio: cuando uno era chico, cuando jugaba y no te cuestionabas tantas cosas.

- ¿Eras histriónica de niña?
- No, no tanto. Mi hermana menor era más así. Yo no. Eramos 4 y yo venía tercera por orden de llegada. Siempre parece que los más chicos lo pueden hacer todo, yo era más pacata. Por suerte, en el escenario sacaba todo lo que reprimía en casa. Era muy fantasiosa, me comía todas las películas que estaban a mi alcance. Nací en Ayacucho y Mitre, en el centro, y después nos mudamos a Colegiales, con mis viejos.

- ¿Ellos viven?
- No, ninguno de los dos. Mi viejo, Germán, falleció en 2005, justo cuando yo estaba por arrancar con "Una familia muy especial", en Pol-ka. Ese trayecto fue muy hermoso, claro que no su muerte, pero sí lo que pasó. En el último año, estaba en "Padre Coraje", y mi viejo me pasó todos los textos de época para Mesina, mi personaje. Él me anotaba toda la terminología en una libretita, y yo la decía en la novela. Mi mamá, Ethel, falleció en 2008, mientras yo hacía la segunda temporada de Casi Ángeles. ¡Recibí tanto amor del público! De todos modos, fueron dos despedidas muy rápidas. Mis viejos, desde el amor, nos enseñaron a ser prácticos en muchas cosas. Los dos se fueron con todo organizado en la Tierra. No tuvimos nada que resolver.

- ¿Te referís a lo económico?
- Sí, no nos dejaron ningún engorro en los papeles y esas cosas. Nos dejaron todo listo como para que nosotros sigamos con nuestros caminos. Los dos estaban muy felices de cómo estábamos encarando la vida. La única que no aguantó mucho fue mi hermana, porque se puso muy triste cuando falleció mi papá.

- ¿Murió por la angustia?
- Algo así. Tenía un pequeño problema en el corazón, pero tampoco era un problema físico tan fuerte porque tuvo cuatro hijos. Se entristeció mucho y no aguantó. No supo qué hacer con esa pérdida, y se fue atrás de papá. Era mi hermana menor.

- ¿Cómo tolerás estas ausencias?
- Al principio, fue muy difícil. Más que nada porque mi familia era como los Ingalls: todos juntos todo el tiempo. Lo seguimos siendo, con mis dos hermanos, Germán y Luis, a quienes les dediqué el premio Estrella de Mar. A mi hermana se lo dedico todos los días, porque en el teatro uso su vestido de novia. Desdramatizándolo, te puedo decir que los extraño porque éramos muy amigos. Pero también uno va aprendiendo a ver las cosas de otra forma. Me sirvió mucho la canción "Que nos volvamos a ver", de Casi Ángeles. Yo creo que ya nos vamos a volver a ver, y nos vamos a abrazar. No ahora, porque tengo muchas cosas que hacer. A veces, cuando me agarra algún bajón, me digo: "Bueno, bueno, Julita, a no caer que hay muchas cosas que hacer". Y sigo adelante.

- Sos optimista.
- ¿Sabés que sí? Igual, a veces uno se cansa, y pensás por qué es todo tan difícil. Pero me recompongo, levanto la frente, y le doy para adelante. Cris Morena, ya en la segunda mitad del primer año de Casi, empezó a bajar una líneas para los chicos increíbles. Me pareció fantástico volver a rescatar esas ideas, de trabajar en conjunto, de las intervenciones creativas para poder decir que estás en contra de algo, de la no violencia, la libertad, la paz. De esto también habla "El diluvio...", y me encanta que se puedan seguir diciendo estas cosas. Eso te hace apostar cada día a seguir.

- ¿Qué te falta?
- Muchas cosas: es el medio vaso vacío del que hablábamos antes. Ya se va a llenar, ¡ojalá termine mi vida colmada! En lo profesional, hay miles de cosas que quiero hacer. Sé perfectamente que ya no podría volver a hacer de Julieta, porque no doy, pero la energía la tengo. Me enamoro de todos los personajes que me dan. El día que deje de disfrutar, me voy a sufrir a una oficina.

- ¿Tener hijos es una asignatura pendiente?
- No, ya no. Todavía podría tener, pero no es mi plan. Tengo esperanzas aún, pero ya no es la asignatura pendiente y tortuosa. En definitiva, el día que quiera ser madre, adoptaría. Sola no lo haría; tendría que estar enamorada para concretarlo. Recién el día que me vaya te voy a poder decir qué me quedó pendiente; mientras tanto, está todo por venir y por volver.

- ¿Cómo sigue tu vida post Mardel?
- Estamos acá hasta el 15 de Marzo, y está la posibilidad de llevar la obra a la calle Corrientes. Las 9 nominaciones a los Estrella hicieron que la gente preste atención a la obra, y se empezó a correr más la bola. Al día siguiente de que vuelva a Buenos Aires, empiezo a grabar la nueva novela de Quique Estevanéz. Me invitó a acompañar a Juan Darthés y Carina Zampini en su nueva apuesta, a la tarde. No me cansa hacer tele, me divierto mucho con los técnicos y mis compañeros, que son como mi segunda familia.

Nota por Nicolás Peralta - Gracias a Tamita del foro de AT




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