sábado, 16 de julio de 2011

TeenAngels en Revista Gente

"Nuestra generación confía más en la gente que en los políticos"

Se lanzó la nueva temporada en el Gran Rex. Por primera vez, los chicos salen al ruedo como banda musical. Los cinco cantan y bailan para los miles de fanáticos que siguen enamorándose del fenómeno que lleva cinco años llenando teatros. Entre show y show, en camarines, una charla sin desperdicio con los ídolos.

Gritos e histeria. El Gran Rex es un rosario de chicas que van de los cinco a los diecisiete. También hay algún que otro padre y muchas madres, que aguardan en el fondo del teatro y conocen a la perfección las letras de las canciones. Arriba están ellos, los Teen Angels, en una versión mucho más íntima. Se sientan en el escenario y cantan. Ellas, Rocío Igarzábal (21) y Mariana Espósito (19), surgen con el pelo suelto y una sensualidad cada vez más madura, cada vez más sugerente. Ellos, Gastón Dalmau (27), Nico Riera (25) y Juan Pedro Lanzani (20), están vestidos de negro y pantalón de cuero y lucen el carisma de siempre. Ya no hay guiones, bailarines ni coristas: ellos cargan con toda la responsabilidad del show. Entre la primera y la segunda función del sábado, el grupo casi no descansa. En los pasillos del Rex se improvisa una sala de prensa para GENTE. Lali aparece con una manzana verde y una banana cortada en rodajas, mientras que Gastón y Rocío comen un yogur con cereales. Empiezan las preguntas y las respuestas. El grabador se pone en pausa. Primero llegan los números y el contexto de un fenómeno que parece no terminar nunca.


CIFRAS CELESTIALES. Desde que Casi Angeles salió a la luz y fue coronado tres veces con el Martín Fierro en la categoría Telecomedia Juvenil, además recibieron el galardón de los 40 Principales de España, como Mejor Artista de Argentina del 2009 y 2010. Ya editaron ocho álbumes y suman varios discos de oro, platino y doble platino. En total vendieron más de 350 mil copias. Además, en los cuatro años previos en el teatro Gran Rex llevan realizados más de 250 shows, lo que implica más 600 mil almas alentando desde las gradas. En Facebook tienen más de 500 mil seguidores, el sitio de Internet –casiangeles.com– es una comunidad con dos millones de visitas por mes, y los videos subidos en Youtube superan los 270 millones de pedidos. Además, si sumamos el total de sus discípulos en Twitter, los chicos rozan los 900 mil followers. Números más, números menos, los Teen Angels son un sinónimo de masividad moderna.

–¿Cómo es hacer un recital sin guiones, chicos?
Nico: Es pura libertad. Ya no hay personajes ni una historia que contar.
Gastón: Acá somos nosotros. Ahora el show es un recital moderno, con temas reversionados. En mi caso me siento más cómodo, pero con más responsabilidad.

–Ahora la tienen que remar solos. ¿Cómo hacen cuando tiran un mal chiste?
Nico: ¿Te soy sincero? El público nos festeja todo.
Rocío: Sí, así se hace fácil. Aunque todavía estamos tratando de entender cómo ayudarnos en el escenario. A medida que pasen los shows lo vamos a ir puliendo.

–¿Es muy diferente la preparación?
Peter: Totalmente. Ahora estamos bien pendientes de no desafinar y mucho más detallistas con la música. Lo positivo es que al disco lo venimos preparando hace seis meses... Antes teníamos menos tiempo.

–¿Cómo conviven con tantos seguidores en el Twitter? ¿Les demanda mucho tiempo?
Lali: Es una elección de cada uno. Hay días que no puedo y días en que me recargan de energía. Lo interesante es que el Twitter es como tener un rating en la mano. Recién terminó la función y ya hay fans que me están dando su opinión. Ahora todo es inmediato.

–¿Cómo se toman los mensajes que tienen mala intención?
Lali: Lo negativo es muy chiquito. De cada mil mensajes lindos, hay uno que dice algo feo.
Peter: Yo me lo tomo con gracia. Si te parece que soy un boludo... bueno, bienvenido sea, soy un boludo. Gastón: A veces pasa que hay una confusión tremenda. Mucha gente no puede disociar que no somos los actores de las novelas. Fantasean mucho con la ficción.

–¿Los lastiman algunos mensajes?
Rocío: Estamos en el centro de un medio surrealista. Los comentarios van y vienen constantemente. Por eso es inevitable sentirse mal en algún momento. No podemos caerle bien a todo el mundo. Pero el problema está en uno, no en el medio, por más cruel que sea.
Nico: Totalmente. No tenemos ningún tipo de control sobre Internet, un lugar donde no existen los límites.

–Para darnos una idea, ¿cuántas mentions tienen por minuto?
Lali: Ponele que 200... Es una locura.

–¿Qué les gusta a sus seguidores que escriban?
Lali: Les encanta que cuentes cosas de tu vida cotidiana.
Peter: Dónde estás comiendo o qué estás haciendo. Las fotos también les encantan, piden muchas.
Nico: Incluso ellos nos mandan fotos nuestras que no sabíamos que existían. Yo las voy guardando.
Rocío: Una chica, desde Israel, me mandó un CD con todas las canciones que fui subiendo a mi Twitter. Que sepa que lo tengo en el auto y lo escucho siempre.
Peter: ¡De Chile me mandaron tres discos de mi banda preferida: The Kooks!

–¿Qué se critican como artistas y a quién buscan para que los critique?
Lali: A mí me ayuda mucho mi familia. Me dicen que no puedo dejar de bailar ni siquiera en los temas lentos, que tengo que controlar la energía.
Gastón: Yo no puedo medir la energía. Siempre estoy muy arriba, sobre todo en los primeros shows. Eso es algo a mejorar.

–¿Les asusta el nivel de exposición que se vive últimamente?
Lali: Me pone muy incómoda. Pareciera que no existieran los límites. Ya nadie respeta a nadie.
Nico: Eso habla de nosotros como sociedad. Por más que nos duela, es un reflejo de lo que somos.
Peter: Además, te limita a hacer un montón de cosas. ¿Por qué tengo que cuidarme con cosas que nadie se cuida?... ¿Porque soy conocido?
Gastón: Es triste, pero nos corresponde a cada uno dar un ejemplo, por más que nadie te escuche.

–¿Cómo volvemos a las fuentes?
Rocío: La familia es la base de todo. Si en tu casa no te enseñan que tenés que respetar al de al lado, no lo vas a aprender nunca más.
Gastón: Me parece que el problema pasa por el rating. Lamentablemente, el escándalo vende.

–¿Qué creen como jóvenes? ¿Hacia dónde van?
Lali: Nuestra generación confía más en la gente que en los políticos. Creemos en la ayuda, porque nos encontramos todo el tiempo con gente solidaria.
Nico: No vivimos en una nube de pedos, como parece que muchos creen.
Rocío: Y tenemos que aprovechar la exposición para generar cosas buenas. Nos aburren las miserias mediáticas que se ven a diario.


dos, tres, probando...
Siguen los detalles. Horas antes de salir a escena, llegan al Rex para realizar la prueba de sonido. ¿Y al finalizar? “Nos juntamos con el director y discutimos todo lo que nos parece que estuvo mal”, cuenta Lali.

Intimos
Los chicos acaban de terminar la segunda función del sábado y todavía les queda energía para posar ante las cámaras de GENTE, detrás del escenario.

cancha llena
Se terminan el show. Los chicos dan la espalda a su público sólo para la foto. Los 3.300 fans que colman el Gran Rex saludan con la euforia adolescente que los caracteriza.

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