Cris Morena Rompe el Silencio: El Abismo de Dolor Tras la Pérdida de su Nieta y la Inexplicable Conexión con Romina Yan

Cris Morena conmovió al público tras hablar abiertamente sobre el trágico fallecimiento de su nieta, Mila Yankelevich, ocurrido hace cuatro meses en un accidente en Miami. En una entrevista íntima, la creadora de éxitos como Chiquititas y Rebelde Way compartió cómo atraviesa el luto, revelando la inmensidad de un dolor que se resiste a ser explicado y la inquietante forma en que esta nueva tragedia resuena con la partida de su hija, Romina Yan.

La noticia del deceso de Mila, hija de Tomás Yankelevich, impactó profundamente en el corazón de sus seguidores. Por primera vez ante un micrófono, Cris Morena describió el "recorrido complicadísimo" que enfrenta. Su principal foco, aseguró, es el bienestar de su familia: su hijo Tomás, su nuera Sofía y su nieto Inti, quienes residen en el extranjero. La preocupación por el cuidado y la unión de su núcleo familiar se erige como su prioridad en medio de la adversidad.

El Número que Persigue: Coincidencias Dolorosas

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando Cris Morena expuso una dolorosa coincidencia numérica que la ha perseguido a lo largo de los años. La artista señaló que la pérdida de su nieta ocurrió el mismo día número ocho del mes (agosto fue el mes en que falleció Romina Yan, y Mila falleció en agosto), un patrón que considera una marca indeleble. “El ocho me persigue: el infinito son dos ochos, dos infinitos”, reflexionó.

Para Cris, esta conexión no es casual. Rememoró haber vivido una experiencia similar con la muerte de Romina. De hecho, mostró su único tatuaje: el número 28, donde se esconde un símbolo del infinito, materializando estas "causalidades" que han marcado la historia de las mujeres de su familia a través de generaciones de dolor y resiliencia.

La Presencia de la Ausencia y el Trabajo como Refugio

A pesar de la magnitud de la pérdida, la productora mantiene una profunda creencia en la trascendencia. Habló de la "presencia de la ausencia", asegurando que Mila, al igual que Romina, sigue en sus vidas. Narró cómo toda la familia ha percibido señales y "guiños" inexplicables que les recuerdan la permanencia de sus seres queridos en otros planos. "El alma no muere", afirmó con convicción.

La incomprensión de lo ocurrido —un accidente repentino que fue un segundo, no una enfermedad— es lo que la ha desafiado al máximo. Frente a esta "niebla espesa", su trabajo y la creación artística se han convertido en un ancla fundamental que la salva y le permite seguir adelante, reconociendo el valor de su legado en un momento que describe como una mezcla tremenda de dolor e inmensa felicidad por sus logros profesionales.

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