El brillo de las lentejuelas, las coreografías perfectas y los estribillos pegadizos que marcaron a toda una generación parecen tener un detrás de escena mucho más sombrío de lo que las cámaras de Telefe mostraban en los años 90. En una reciente y explosiva entrevista en el canal de streaming Bondi Live, la reconocida productora Patricia Mirasola no se guardó nada al recordar sus siete años de labor en el set de Chiquititas, lanzando declaraciones que han sacudido los cimientos de la factoría de sueños más grande de Argentina.
Bajo la mirada atenta de Ángel de Brito, Mirasola fue contundente al calificar a la creadora de éxitos como Rebelde Way y Floricienta. "Es malísima", disparó sin titubeos. Aunque la productora aclaró que, por su rol, no mantenía un trato directo con la gran jefa —afirmando con ironía que "se la fumaban otros"—, fue testigo presencial del clima que se respiraba en los pasillos: "Los chicos le tenían mucho miedo", sentenció, pintando un panorama de terror psicológico que dista mucho de la alegría que emanaban los huérfanos del Hogar Rincón de Luz.
Entre el talento indiscutible y el rigor extremo
Mirasola fue justa al reconocer la otra cara de la moneda. No escatimó en elogios hacia la capacidad creativa de Morena, admitiendo que su visión artística es innegable. "La mina es re talentosa, no le podés quitar mérito", señaló, pero rápidamente contrapuso esa genialidad con una exigencia que cruzaba los límites de lo saludable. Según su relato, las jornadas laborales para los menores de edad eran extenuantes, comenzando al mediodía y extendiéndose hasta las 21:00 horas en el teatro.
Esta postura fue matizada por De Brito, quien sugirió que la productora ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a los nuevos paradigmas del mundo actual, una idea con la que Mirasola coincidió parcialmente.
Sin embargo, el testimonio de la productora reavivó voces del pasado. En redes sociales, el público recordó letras de canciones que hoy serían inaceptables, como aquellas que hacían apología a la extrema delgadez en Jugate Conmigo, o relatos de madres que presenciaron gritos ensordecedores en cuanto se apagaba la luz roja de grabación.
Un historial de polémicas: de los libros a la realidad
Lo expuesto por Mirasola no es un caso aislado, sino que se suma a una lista de testimonios que han ido goteando en la prensa durante la última década. Uno de los más resonantes fue el del actor Gastón Soffritti, quien en sus memorias tituladas "Vos sí que no tenés problemas", describió un sistema de sanciones "insoportable" y maltratos verbales cuando apenas era un niño de doce años. Soffritti, que creció en producciones como Rincón de Luz y Floricienta, ha llegado a declarar que, en aquel entonces, el maltrato se percibía como algo "normal".
A pesar de estas acusaciones que tildan el ambiente de "violento" o "desprotegido", una gran parte del público y de ex-colaboradores siguen defendiendo a capa y espada la metodología de Cris Morena. Para muchos, lo que algunos llaman "miedo", otros lo definen como "rigurosidad profesional". Mientras la creadora mantiene un silencio hermético ante estos nuevos embates mediáticos, el debate queda abierto: ¿era el precio del éxito o una cultura laboral que ya no tiene lugar en la televisión moderna?












0 Comentarios
Por favor no SPAM, ni insultos. Muchas gracias por tu comentario, realmente lo apreciamos! :)